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8 razones por las que no estás perdiendo peso

Publicado por Mely Cantú en 09-03-2015

Muchas veces pasa que no importa lo que hagas; ejercicio, todo tipo de dietas, controlar lo que comes, etc. hay unos kilitos extra que de plano no puedes bajar. Lo más seguro es que hayas probado muchas dietas en el transcurso de los años sin tener éxito. Si esto te suena familiar puede ser que tu mismo/a estés haciendo algunas cosas sin darte cuenta que no te permiten bajar de peso. Considera estas 8 razones para poder controlar tu peso a largo plazo. 
1. No estás motivado/a
Cuantas veces has dicho que “empiezas la dieta el lunes” pero llega el lunes y tu comida vuelven a ser unos tacos o una hamburguesa. Los seres humanos estamos acostumbrados a actuar por hábitos y muchas veces cambiar no se siente natural. Esa es la razón por la que escogemos un momento en nuestras vidas en las que ya está ocurriendo un cambio (Una boda, año nuevo, un nuevo trabajo o viaje, etc.) para hacer un cambio y perder peso.
¿Qué hacer?
Ponte una meta y escoge una fecha límite, no necesariamente tiene que ser un evento o algo grande. Puede ser algo como “Voy a perder 10 kilos para verano (tal fecha)”. Para sentirte más motivado/a y comprometido/a con tu meta, anúncialo en tus redes sociales, pide el apoyo de tu familia y/o amigos e incluso invita a alguien a hacer el reto contigo. Compra un calendario, marca la fecha límite, visualízate y decide cómo vas a celebrar cuando logres tu meta.
2. Te falta energía
Realmente no funcionas si no te tomas una taza de café en la mañana y acudes a productos con azúcar que aseguran darte energía. Todos estos productos te “prestan” un rato esa energía y después te la quitan cobrando intereses; terminas con mucha menos energía que antes además de agregar muchas calorías nulas (sin nutrientes) a cada día.
¿Qué hacer?
Cuando tomas jugos naturales (hechos con una extractora o prensa en frío) te estás asegurando de que tu cuerpo absorba micronutrientes, aminoácidos, enzimas y muchos otros nutrientes que necesitas. Sobre todo el consumir jugos con vegetales ayuda enormemente a eliminar el exceso de grasa. Además ayudan a alcalinizar tu cuerpo, desintoxicarlo y llenarte de energía natural y constante. Incluye un jugo verde en el desayuno, antes de ir al gym o después, como snack en la tarde y para reemplazar las bebidas energéticas o llenas de azúcar.
3. Comes mucho fuera
Pueden venderte cualquier platillo como saludable y “bajo en grasas” pero lo más probable es que tu restaurante favorito sirva los platillos con el doble de grasa, sal y endulzantes que cualquier platillo que prepares en tu casa. Además las porciones son mucho más grandes. En promedio un platillo de un restaurante promedio contiene más de 1,100 calorías. Esto equivale a las calorías de 2 comidas en la mayoría de las dietas balanceadas.
¿Qué hacer?
Cuando cocinas en tu casa puedes escoger ingredientes saludables, controlar las porciones y las calorías que consumes. Si no estás acostumbrado/a a cocinar, empieza por preparar tus desayunos y después intenta hacer algunas comidas y cenas en la semana. ¡Cocinar no es difícil! En nuestro blog puedes encontrar muchas recetas que cualquier persona puede preparar de forma rápida. Retomando el tema de comer fuera, en cualquier restaurante puedes pedir que no te pongan pan o papitas en la mesa para no llenarte con eso. Trata de tomar agua en lugar de refrescos o bebidas azucaradas y té, café o fruta en lugar de otros postres.
4. Estás demasiado cansado/a
Puede ser que estés tratando de comer bien y hacer ejercicio cada día aún y cuando tengas que pasar muchas horas en tu oficina o casa y tu tiempo sea limitado pero con todo esto no logras perder peso. Lo más probable es que no estés durmiendo bien. Dormir al menos 7 horas cada noche ayuda a balancear la ghrelina y leptina que son 2 hormonas que regulan el hambre y saciedad. No dormir lo suficiente puede llevarte a tener más antojos y comer de más al día siguiente.
¿Qué hacer?
Establece un límite de horario para trabajar y duerme! Si tienes problemas para dormir, desconéctate de tu celular o computadora al menos una hora antes de acostarte, lee un libro o haz algunos ejercicios de respiración / meditación. Visita este artículo pasado con tips para dormir mejor.
5. Estás compensándote de más por el ejercicio que hiciste
Estás yendo a spinning, crossfit, a algún Boot Camp y corriendo todos los días y quemando muchas más calorías que antes pero no estás bajando de peso. Hacer demasiado ejercicio muchas veces hace que te de mucha hambre y puede ser que estés consumiendo más calorías de las que estás quemando y que comas de más sintiendo que te lo mereces por hacer tanto ejercicio.
¿Qué hacer?
Muchas clases aseguran que vas a quemar una gran cantidad de calorías para atraer a más gente. Antes de que te comas esa hamburguesa de 800 calorías que te “ganaste” después de tu clase, consigue alguna herramienta que te de información más exacta de acuerdo a tu edad, peso e intensidad durante una sesión de ejercicio. Para que no sea demasiada el hambre que sientes al terminar una clase, come algún snack saludable que incluya carbohidratos antes de ir al gym y prepara otro snack como almendras para cuando termines. No olvides tomar mucha agua! Muchas veces tener sed se disfraza con tener hambre.
6. Estás comiendo muy poquito
Para perder esos últimos 3 kilos estás saltándote el desayuno y tomándote un smoothie en la comida. Aún así no estás perdiendo peso. Eso es porque estás poniendo a tu cuerpo en modo inanición (starvation mode). Necesitamos cierto número de calorías cada día para permanecer vivos y si comes mucho menos de esa cantidad, tu cuerpo como instinto desacelera tu metabolismo para conservar energía y almacenar grasa. Además te manda señales de tener mucha más hambre para que le des más comida. Si estás tratando de perder peso, comer menos calorías resulta contraproducente.
¿Qué hacer?
En lugar de restringir las calorías que consumes por día, ajusta tu dieta y rutina de ejercicio para maximizar tu metabolismo. Intenta limitar el consumo de carbohidratos refinados como el pan, pasta, arroz y galletas, los refrescos, jugos procesados y bebidas llenas de azúcar. Cambia estos productos por vegetales, frutas, snacks llenos de fibra como las nueces o incluso palomitas sin gluten. También intenta agregar rutinas de resistencia, HIIT (High intensity interval training) o pesas en tus workouts. Este tipo de ejercicios ayudan a metabolizar la energía de forma más rápida lo que quiere decir que puedes quemar muchas más calorías durante e incluso horas después de hacer ejercicio.
7. Caes ante la tentación
Ya que estas motivado/a y vas bien con tu dieta, no falta que lleguen tus compañeros de trabajo, amigos o familia con donas para desayunar, papitas a media tarde, etc. o que tu pareja haga palomitas para ver la televisión y caes.
¿Qué hacer?
En tu casa pídele a tu familia que te apoyen. No vas a obligarlos a ellos a cambiar su dieta pero puedes pedirles que no coman ciertas cosas enfrente de ti para evitar antojos. Cuando salgas o estés en tu trabajo o estudiando, asegúrate de haber desayunado, comido o cenado bien antes para que no sientas hambre y ten siempre snacks saludables en tu mochila, carro o bolsa. Toma suficiente agua y acuérdate siempre de tu meta final. Cada vez que no te comes esa rebanada de pizza o pastel estás más cerca de tu meta y cuando empiezas a dejar de consumir este tipo de alimentos, cada vez se te antojan menos.
8. Estás consumiendo demasiada azúcar
Este punto es básico pero la mayoría de las personas necesitan un recordatorio DIARIO. El azúcar es adictiva y lo más probable es que tu cuerpo haya sido entrenado durante muchos años para consumir azúcar. Puede darte satisfacción y energía a corto plazo pero al final crea un ciclo vicioso del cual es difícil salir. Puedes pensar que no consumes tanta azúcar pero fíjate en la lista de ingredientes del jugo procesado, las galletas, incluso los snacks salados que vienen en bolsitas. La mayoría de los productos que no son naturales contienen azúcar y muchas veces esos productos que aseguran ser “saludables” no son más que resultado de un buen marketing.
¿Qué hacer?
Hay muchas formas rápidas de resolver el problema, pero ninguna ataca la raíz. Lo que tienes que hacer es cambiar y educar a tus papilas gustativas para que no tengan antojo constantemente de azúcar. Lo mejor que puedes hacer es empezar con un plan de detox, esto te va a ayudar a romper con el ciclo de azúcar y a educar a tus papilas gustativas. Te lo dice una persona que todo el día vivía con antojos de postres y dulces; a partir de mi primer detox entendí que nosotros somos los que educamos al cuerpo y que hay que aprender a diferenciar los antojos del hambre.
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